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En la tentación de José de Tintoretto (1518-1594) se aprecia claramente el lujo predominate de una escena cortesana que hasta cierto punto deja difuso el sentido religioso del cuadro. En la interpretación de Murillo (1616-1682), al contrario, la escena sirve mejor a su fin de una representación bíblica y religiosa. La escena con los vestidos de clase modesta pierde teatralidad cortesana, mientras que la expresión de la esposa de Putifar no deja duda de su culpabilidad.
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